Más de 40 mil personas hicieron latir La Bombonera al ritmo de Joaquin Sabina. El cantante español presentó durante dos horas canciones de Vinagre y rosas, su último disco, y clásicos de toda su carrera. Su idilio con el público argentino, intacto.

Joaquín Sabina volvió a La Bombonera para presentar su nuevo álbum, Vinagre y rosas, y ratificar su vigencia en el público argentino.

Después de pasar por Trelew y Junín, y antes de visitar Mar del Plata (el 29), Córdoba (el 5 de febrero), Santa Fe (el 7), Neuquén (el 11), Mendoza (el 13) y Rosario (el 17), el español llegó por tercera vez al estadio de Boca para regalar su poesía, su impronta, su "argentinismo", su carisma y una jugosa selección de su repertorio musical.

Además de algunos temas de su última obra -como Tiramisú de limón y Embustera-, Joaco le dio el gusto a sus seguidores de siempre con canciones como Peor para el sol, Y Sin embargo, Dieguitos y Mafaldas, Una canción para la Magdalena, Calle melancolíaPrincesa, Amor se llama el juego, Noches de boda, Y nos dieron las 10 Contigo.

En medio de su show, dedicó unos minutos al homenaje. "Como no es probable que otra noche así nos vuelva a suceder, quiero recordar a Adolfo Castelo, Jorge Guinzburg, Roberto Fontanarrosa, la 'Negra' Sosa y el 'Gitano' Sandro", dijo. Y a posteriori englobó a los cinco con Con la frente marchita.

La gala duró poco más dos horas. Pero de ser por la física y química que fluía entre el público y el escenario bien pudo haber continuado 19 días y 500 noches más.