Los hermanos Sosa

pensaron durante muchos años que su mamá estaba muerta, pero en los últimos días aparecieron varios indicios que dieron a entender que en realidad no murió ni en el terremoto de 1985 ni cuando Laureano mandó un sicario para asesinarla.

 

 



Pero a pesar de esto, ninguno de los tres imagina que su mamá está tan cerca, especialmente de Enzo. El encuentro en el cementerio parecía que iba a acortar distancias para que, dentro de poco tiempo, pudieran estar al tanto de esta relación.





Sin embargo, Augusto -marido de Elisa- no quiere que se acerque a ese muchacho porque puede trabajar para Laureano. Ella lo descarta, pero después va a ver dos hechos que le cambiaran su forma de pensar: primero Enzo atendiendo un llamado de Laureano y después entrando a la casa de los Gómez Acuña junto al dueño de casa.

 

 

 

 

 

 VICTORIA MUNDOSHOW